domingo, 8 de octubre de 2017

Las campañas y la dura realidad

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El caso de las inversiones en campañas de relaciones públicas en los Estados Unidos para lavar la imagen del gobierno egipcio y en especial de su presidente, Abdel Fattah al-Sisi, no es nuevo y han trascendido a los medios las renuncias de determinadas agencias que ven que luchan contra un imposible. Por más que se desentierren tumbas y más tumbas de las más antiguas dinastías, restos de obeliscos, etc. con las que la prensa egipcia intenta reclamar la atención, es difícil realizar cualquier campaña si se producen casos negativos e incendiarios para su imagen y la del que se ha convertido en máximo responsable, algo que tiene sus riesgos.
Egypt Independent va un poco más lejos y publica unas filtraciones según las cuales, los financiadores de la campaña de relaciones públicas en USA son los Emiratos Árabes Unidos (UAE en inglés). Señala el diario:

The United Arab Emirates has reportedly been bankrolling efforts to improve the image of the Egyptian government in the US, according to leaked emails from the UAE ambassador to Washington.
Emails allegedly belonging to Yousef al-Otaiba, United Arab Emirates Ambassador in Washington DC, released on Wednesday in The Intercept, revealed that the UAE has been essentially covering the costs of a campaign to establish credibility for the regime of Egyptian President Abdel Fattah al-Sisi.
In 2013, Egypt hired public relations firm Glover Park Group to counter negative press at that time, which included a campaign run for the Egyptian Embassy in Washington DC, costing $2.25 million, and another campaign for the Egyptian presidency costing $485,000, according to an email addressed to Otaiba in July of that year sent by Richard Mintz, from the Washington-based PR firm Harbour Group, a known lobbyist for the UAE.
In December 2015, the UAE transferred a sum of $2.7 million to Cairo to cover the campaign cost, in fear of breaking the Foreign Agents Registration Act (FARA) regulations that stipulate payments must be made by the contracting party, according to an email sent by Otaiba to GPG’s Managing Director Joel Johnson, who co-founded the Harbour Group in 2001 and worked there before joining GPG in 2005. Later, Johnson confirmed that his company had received $3 million from Cairo.
Earlier the same year, Richard Mintz of the Harbour Group, a firm that has worked as a lobbyist for the UAE for many years, emailed al-Otaiba a bill for the Egyptian contract amounting to $2,735,343.
Mintz told al-Otaiba that Glover Park Group would “like to get paid directly by the UAE. But they are still waiting on a final opinion from the FARA [Foreign Agents Registration Act] lawyers to see if it’s possible.”
Al-Otaiba emailed Glover Park Group’s Managing Director Joel Johnson six months later to inform him that the UAE transferred $2.7 million to Cairo, the lion’s share of the $3 million payment Egypt later made to the firm.*


Que un país extranjero pague las facturas de imagen de otro puede resultar extraño, sobre todo en Egipto, siempre tan sensible sobre los dineros que llegan de fuera. Más de un responsable de ONG ha acabado en la cárcel porque su organización recibía financiación exterior. Ha sido la forma de frenar a las ONG y mandar a la cárcel a sus dirigentes. Sorprende, por ello, esta generosidad extranjera para intentar mostrar la imagen positiva de un presidente al que le llueven las críticas en cuanto que sale fuera del país por lo que allí ocurre.
Pero el mayor fracaso de las operaciones de Relaciones Públicas ha sido la jugada hecha contra Egipto por el propio Trump. Me refiero a lo que ya analizamos en su momento, el caso Aya Hegazy, y al que se hace referencia en el texto de Egypt Independent:

During the April 2017 correspondence, Katulis told al-Otaiba that the Trump administration would likely ask Egypt to make security and counterterrorism a “top priority” and would want to discuss trade and investment. Katulis also added that the US administration would also ask Egypt to release some political prisoners, who had become an “unnecessary distraction from the important work.” Two weeks later, the Egyptian government released Aya Hijazi, an Egyptian-American activist accused of child abuse and human trafficking, after three years of detention.*

El diario se para ahí. Sin embargo, el caso que tratamos con detalle ha sido una de tantas puñaladas que Trump ha ido dando en su narcisismo. La liberación de Aya Hegazy no se presentó como un acto de generosidad egipcio sino como un éxito de Trump que habría liberado a la activista de un cruel destino, las cárceles egipcias. La política de imagen de Trump quería convertirle en un defensor de los ciudadanos norteamericanos (Hegazy tenía doble nacionalidad, norteamericana y egipcia). Se transformó en un acontecimiento nacional, con recepción de toda la familia Trump en la Casa Blanca, incluida Ivanka, en la que Trump presumía de su capacidad de influencia. Quedaba así el "fantastic guy" como un obediente amigo al que bastaba con decirle lo que tenía que hacer para que lo hiciera. El beneficiado era Trump; el que salía peor, Abdel Fattah al-Sisi.


El artículo de Egypt Independent termina afirmando que el papel del embajador de los EAU es de embajador egipcio en la sombra, de un segundo embajador. No debería sorprendernos demasiado vistas las estrategias comunes que tienen algunos de ellos. Sin embargo, como hemos visto en muchas ocasiones, no es fácil lavar la imagen de un gobierno que hace de la represión constante su bandera hacia el interior, algo que en el exterior no se entiende de la misma forma. De ahí que se trate de hacer creer que la represión es simplemente una forma de control del terrorismo, cuando las guerras que tiene el gobierno son mucho más abiertas y difícilmente asumibles muchas de ellas.
Es lo que ocurre con la noticia que vuelve a aparecer con la represión de los homosexuales o sus defensores. Los incidentes ocurridos tras el concierto de la banda libanesa en la que se enarbolaron banderas irisadas, características de la reivindicación de la comunidad LGTB, forman parte de una campaña del relaciones públicas del gobierno egipcio, que quiere mostrarse como reivindicador de la ortodoxia islámica en el interior mientras que fuera trata de pasar el defensor de la renovación del discurso religioso.
El motivo es claro: la precedencia de la presentación a las elecciones presidenciales de 2018 hace que todo gire sobre el mantenimiento del buen nombre del Sisi. Pero el presidente ha hecho el cálculo y sabe que dejar en paz a la comunidad LGTB egipcia se convertiría en un flaco débil de su campaña, en la que sería atacado como anti musulmán por consentir.
El día 3, Mada Masr nos contaba las proporciones que está tomando el caso de la banda libanesa:

Fifty seven people have been arrested on charges of “debauchery,” “inciting sexual deviancy” and “joining an outlawed group” amid the continuing security crackdown on Egypt’s LGBTQ community, according to the Egyptian Initiative for Personal Rights (EIPR).
The arrests, which have continued to escalate since a group of people raised a rainbow flag — a symbol of LGBTQ rights — at a Mashrou’ Leila concert in Cairo on September 22, have taken place nationwide, including the governorates of Cairo, Giza, Ismailia, Damietta and South Sinai.
Of the 57 confirmed arrests, nine people have received prison sentences ranging from one to six years. Thirty five people are facing trial, while two individuals — Sarah Hegazy and Ahmed Alaa — have been detained for 15 days, pending further investigations into their alleged involvement in raising the flag during the concert.
The fate of the remaining 11 people arrested as part of the crackdown remains unknown.
Hegazy was surprised by the decision to return her to a holding cell in Sayeda Zeinab Police Station after six hours of questioning. She says she was beaten in the cell by a number of fellow inmates after a police officer told them she is implicated in a case related to homosexuality, her lawyer Doaa Mostafa told Mada Masr, who added that Hegazy showed her marks from the beatings.
Hegazy and Alaa have been accused of joining an outlawed group with the aim of “disrupting societal cohesion” and “inciting debauchery.” Hegazy was asked if she is gay, to which she replied that she only supports the rights of LGBTQ individuals, according to Mostafa. She was also asked about friends on Facebook, to which she responded that she is not aware of their sexuality. She denied accusations that images appearing to show the back of a girl holding the rainbow flag are of her.**


¿De qué sirve pagar millones para acabar actuando de esta forma? Las campañas de Relaciones Públicas millonarias pueden ser arruinadas por los giros aprovechados de Donald Trump, que no quiere que la liberación de quien ya los jueces habían declarado inocente (ante el temor de acabar siendo ellos los malos de la película) acaba con la "actuación heroica" del presidente norteamericano que ha conseguido "liberar" a una presa norteamericana, una "rehén".
Como hemos señalado en muchas ocasiones, los intentos de crear una imagen positiva de reformador del discurso islámico han chocado con las acciones contrarias. Las reformas solo han tenido lugar en los discursos del presidente. No ha habido ningún tipo de reforma y sí, en cambio, muchas acciones contra los reformistas en años en los que se suponía que la nueva constitución enmendada tras la retrógrada de los islamistas ampararía las diferencias y llevaría a una sociedad más plural. Sin embargo, lo que ha ocurrido es prácticamente lo opuesto.
Lo que vemos es una campaña como jamás había visto Egipto. Mada Masr nos da más información sobre este caso y sobre los interrogatorios y teorías conspiratorias justificativas de la represión:

The prosecutor told [Ahmed] Alaa there is a contradiction between his “accepting of homosexuals,” and his knowledge of the Quran, in which “homosexuality is condemned,” to which he responded, “The state permits the selling of alcohol, despite it being prohibited by Islam. Every person is free, as long as they don’t harm others. They will be judged before God in the end. The law does not punish personal beliefs or sexual practices.”
[Ramadan] Mohamed asserted that those on trial for the “flag incident” are being scapegoated within a “vicious attack by the media and public personalities.”
The privately owned Youm7 newspaper quoted security sources as saying, “Security investigations found that some of the accused in the case received funds from foreign bodies and rights organizations calling for freedoms to execute a plan to spread thoughts calling for the breakdown of society and spreading ideas that undermine public conduct and morals. Raising the flag at the concert was a signal to these organizations that the plan is being implemented.”
The “prosecution encouraged security to fast track their investigations, and to apprehend those fleeing arrest, as well as to give prosecutors information about networks of sexual deviance, in order to confirm whether or not there is a connection between them and the accused in these cases, and to determine their sources of funding,” Youm7 added, still citing security sources.**

De nuevo, Egipto convierte algo pequeño en algo desproporcionado tratando de crear un enemigo poderoso, capaz de destruir el reino de los 7.000 años, según la definición de su ministro de Asuntos Exteriores.
Hace unos años —aquí lo recogimos— unos policías locales avisaron a la central alarmados por lo que podía ser un "ave espía". No era otra cosa que un anillado para saber por dónde había pasado en sus vuelos migratorios. La obsesión conspirativa ha sido bien alimentada y hasta de los tiburones que muerden a los turistas se sospecha que han sido entrenados en Israel. Ahora le toca a la comunidad LGTB ser espías con el objeto de destruir a la virtuosa comunidad nacional.


El presidente ha estado tan preocupado de su imagen que se han lanzado contra los críticos para intentar mantenerla impoluta, algo que no es fácil. Prácticamente el único que dice cosas positivas, aunque luego los hechos digan lo contrario, es Donald Trump. Además del caso citado de Aya Hegazy, los fuertes recortes a las ayudas a Egipto realizados por la administración norteamericana hicieron enfadarse al gobierno egipcio, que lanzó amenazas veladas.
El cierre continuo de medios de comunicación, la compra y absorción de otros, el silenciamiento de las ONG, la persecución de los críticos, querer enviar a los ateos al psicólogo o a la cárcel..., ahora la campaña contra la comunidad gay egipcia por asistir a un concierto con unas banderas irisadas, no hay campaña que lo limpie.
Si la ejemplaridad que el presidente busca es esta, no hay mucho campo para la recuperación de los discursos de modernidad o renovación. El camino es hacia la oscuridad, realizando lo que a los más retrógrados grupos no les dio tiempo a hacer desde el poder. Pero la presidencia sigue intentando complacerles con este ultra tradicionalismo represivo. Esa es la paradoja.



* "Intercept leaks: UAE spent $2.7m to improve Sisi’s image in US" Egypt Independent 7/10/2017 http://www.egyptindependent.com/intercept-leaks-uae-spent-2-7m-improve-sisis-image-us/

* "Update: Number of arrests in security crackdown on LGBTQ individuals rises to 57" Mada Masr 3/10/2017 https://www.madamasr.com/en/2017/10/03/news/u/prosecution-accuses-rainbow-flag-holders-of-joining-homosexual-groups-amid-crackdown-on-lgbtq-individuals/


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