martes, 4 de agosto de 2015

El mural o ¡Lo siento, Señor Presidente!

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los defensores del ex presidente egipcio Hosni Mubarak están muy enfadados. Es lógico que así sea. Egipto está lleno de personas enfadadas por cuestiones presidenciales. Unos porque quitaron a Mubarak y otros por quitaron a Mohamed Morsi, el hecho está en que unos y otros se tienen que pasear con el retrato reivindicando a sus preferidos mientras que otros exhiben el retrato del actual, Abdel Fattah al-Sisi. En más de un sentido, Egipto es un país presidencialista; les gusta eso de salir con el retrato y llenarlo de besos. No les gustan muchas caras y prefieren una bien definida, la del presidente que toque, al que son leales tras la muerte o la cárcel. Por encima de las ideologías, se es pro-Mubarak, pro-Morsi, que es la "oposición" y se es pro-Sisi.


La noticia está ahora en que con motivo de la inauguración de la ampliación del Canal de Suez se ha realizado un mural conmemorativo que reúne a todos los presidentes egipcios. Bueno, no a todos. A Mubarak le han dejado fuera del mural. Eso ha hecho que se enfaden y se hagan, como nos muestran en el diario The Cairo Post, fotos delante del mural sosteniendo el retrato del presidente olvidado o, como Orwell diría, "vaporizado" de la Historia. Nos cuenta el periódico egipcio:

CAIRO: A ceramic tile mural with images of Egypt’s presidents; Nasser, Sadat and Abdel Fatah al-Sisi was installed in Cairo’s main metro station to mark the New Suez Canal inauguration ceremony scheduled for Thursday.
The move has raised the ire of supporters of Egypt’s former President Hosni Mubarak who was toppled in the 2011 uprising. Followers of the Asfeen ya Rayes (Sorry Mr. President) facebook page expressed their anger over ignoring Mubarak in such a historical event.
“A ceramic mural will not change the history nor the fact that Mubarak, with all his advantages and disadvantages, was the president of Egypt for 30 years. He maintained security and peace in Egypt and traffic through the Canal was not disrupted for a single day during his reign,” Prince Ranoush; a follower of the facebook page wrote Sunday.*


Efectivamente, nadie va a cambiar los treinta años de Hosni Mubarak en el poder, como nadie pudo cambiar la muerte de Anwar el Sadat en un atentado islamista que llevó al poder a Hosni Mubarak o que este pusiera en marcha la Ley de Excepción y se olvidara de quitarla durante esos treinta años de "paz y seguridad", como dice su seguidor en la la nostálgica página de Facebook "¡Lo siento, señor presidente!".

Cuando alguien está en el poder durante treinta años es lógico que tenga seguidores. Si no, la revolución habría estallado mucho antes. Pero gracias a la paz y seguridad, impuestas con mano de hierro, mucha gente pudo gozar de una sensación de tranquilidad que solo se modificaba en el caso de que quisiera llevar la contraria al régimen.
El viejo dicho de que "nunca llueve a gusto de todos" es especialmente válido para la Historia y para los políticos controvertidos, que siempre tienen su legión de seguidores. Y Mubarak los tiene. Pero el problema aquí, creo yo, es más la ambigüedad deliberada con la que se le ha estado jugando desde que fuera desplazado del poder por la presión popular. Según quien estuviera en el poder, la perspectiva cambiaba. Primero lo mandaron lejos para que no estorbara; después lo querían tener cerca para castigarlo y finalmente se quedó en una distancia intermedia. Pero ponerle en el mural era echar leña al fuego.


Por poco que les guste a los seguidores de Mubarak, de Morsi y de al-Sisi, en Egipto hubo una revolución popular en 2011. Después unos dirán que fue una conspiración extranjera —occidental, iraní o sionista—, otros que fue una conspiración islamista y algunos puede que hasta extraterrestre.

La cuestión está en que Hosni Mubarak ha sido liberado, juicio tras juicio, de los cargos graves que se le imputaban (basta con que los fiscales no se apliquen mucho), que la mayoría de sus seguidores han pasado de la oscuridad a la luz sin temor a reivindicarlo y que puedan tener una campaña como "¡Lo siento, señor Presidente!" pidiéndole disculpas por lo mal que le han tratado. ¡Un señor tan mayor,  dedicado en cuerpo y alma al pueblo!
Nos cuenta The Cairo Post que algunos presentadores de televisión, admiradores del expresidente Mubarak, también se han quejado públicamente de su eliminación de los murales repartidos por distintos lugares públicos. Eso les sirve para mantener a las audiencias entretenidas. Pero hubiera sido un poco raro, la verdad sea dicha, hacer una revolución cuyo fin primero era sacar a Mubarak del poder y luego poner su rostro en el mural como si no hubiera pasado nada. Tampoco hubiera extrañado mucho y cosas peores se han visto en Egipto.


Hosni Mubarak era el blanco preferido de una de las armas "blancas" más usadas por los egipcios: los chistes. Su sentido del humor es un mecanismo, a veces extraño, de compensación de la energía mental perdida en la indignación contra sus dirigentes. Los chistes egipcios (o lo egipcios y los chistes), especialmente los políticos, son motivo de análisis académicos para tratar de aclarar por esa vía lo que por otras es más complicado. Yo mismo dediqué un trabajo a las modificaciones de los chistes políticos tras la caída de Mubarak y la apertura a nuevas voces sociales, como las mujeres, que introdujeron una nueva perspectiva en el análisis crítico a través del humor. No solo cambió el régimen, sino el sentido del humor.


Cuando he leído la noticia y he visto las fotos que la acompañaban, me han venido a la mente muchos de aquellos chistes sobre Mubarak con los que los egipcios le hacían la radiografía política cada día.
Los chistes eran como el taichí matutino de muchos egipcios. Que ahora algunos se enfaden porque no se le pone en el mural conmemorativo de la inauguración de la ampliación del Canal es señal de que la Historia no está suficientemente masticada como para digerirla todavía. Quizá es pronto, pero hubiera sido bastante incongruente homenajear oficialmente a un señor al que se tiene en la cárcel. El hecho de que algunos no lo vean es parte del problema de la percepción distorsionada de la política en Egipto.


Antes de su inauguración ya hay críticos de la ampliación del Canal que es obviamente un intento atraer inversiones y sobre todo un golpe de prestigio. Algunos quieren saber el coste de haber realizado en un tiempo récord unas obras de 72 kilómetros en un proyecto en el que ha habido de todo, expropiaciones y deportaciones de los residentes. Esperemos que compense el gasto y el sufrimiento y redunde en beneficio de todos.

El jueves, en medio de una ola de calor extremo, Egipto inaugurará el nuevo tramo en paralelo del Canal. Con ese motivo, el trasporte público será gratuito durante las horas de los festejos para asegurarse que nadie que quiera ir deje de hacerlo. Por el mismo motivo, se han intensificado las medidas de seguridad, según advierte la prensa.

Esperemos que la inauguración sea tranquila.


* "Pro-Mubarak angered over excluding his images from Suez Canal wall murals" The Cairo Post 3/08/2015 http://www.thecairopost.com/news/162473/inside_egypt/pro-mubarak-angered-over-excluding-his-images-from-suez-canal-wall-murals


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