viernes, 27 de diciembre de 2013

Erdogan y las conspiraciones

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
A veces no solo hay que leer los textos, sino leer también las caras. La de Recep Tayyip Erdogan ayer, mientras los fotógrafos recogían imágenes de los nuevos ministros, era bastante elocuente. La habitual energía y firmeza que le gusta transmitir estaba ausente de su rostro. Sus hombros caídos, la mirada esquiva mientras esperaba el fin del trabajo fotográfico nos mostraban que la procesión islamista de Erdogan va por dentro.
Acabo de ver una debate con analistas turcos en la cadena Al-Jazeera en el que la constante presión de los titulares y de las preguntas, pese a los intentos de los interrogados, era llamar la atención sobre el grupo Hizmet, de Fethullah Gülen, del que dimos cuenta hace un  par de días. Desde la perspectiva de algunos medios (y los medios tienden a contagiarse de la "main stream" cuando no entienden algo) todo el escándalo turco no es más que un "ajuste de cuentas" entre un clérigo exiliado en Estados Unidos, antiguo aliado, y el partido de Erdogan [ver entrada]. Como tuvo que decirle a la presentadora uno de los intervinientes en el programa, el hecho principal es la corrupción, los negocios en los que están envueltos los ministros, alcaldes, banqueros y demás políticos de AKP, el partido en el poder. Ahí no hay más responsabilidad más que la suya y de los suyos.


Los medios se están centrando en las cuestiones inmobiliarias, que suelen ser más sencillas de explicar, pero quizá debieran centrarse en lo más complicado: las relaciones con Irán y las formas en las que se han establecido negocios fraudulentos, saltándose el bloqueo y jugando con fuego, como todo lo que tiene que ver con Irán, caja de truenos. La conexión iraní es un hilo que rápidamente se ha dejado de lado —por ahora, espero—  porque tiene unas implicaciones más complejas y a lo mejor deja en evidencia, tanto en Turquía como en Irán, a algunos sectores, poniéndoles en un compromiso ante terceros. El efecto dominó siempre es aquí imprevisible porque las fichas se extienden muchas veces más allá del horizonte.


Ante la pregunta de la periodista de Al-Jazeera sobre el efecto del escándalo sobre la política inmediata turca, con unas elecciones a la vuelta de la esquina, ninguno de los tres invitados se atrevió a hacer demasiados pronósticos. Todo depende —y tienen razón— de por dónde continúe y hasta dónde llegue el escándalo, de lo que deje al descubierto. Pero los síntomas no son de remisión, sino de lo contrario.
El diario egipcio Al-Ahram nos trae hoy mismo algunas pistas recogidas de medios turcos:

The son of Turkey's prime minister will likely be the next target of a widening graft probe that led to a major cabinet reshuffle after three ministers resigned, Turkish media said Thursday.
Several newspapers said a bitter struggle between Prime Minister Recep Tayyip Erdogan and his one-time ally turned opponent Fethullah Gulen was set to become more venomous as the corruption scandal inches closer to the premier's inner circle.
The opposition Cumhuriyet daily predicted an "earthquake" as investigators turn their attention to an NGO connected to the premier's son Bilal.*


Si el escándalo finalmente llega hasta las puertas mismas de la familia Erdogan, las consecuencias serán ya más previsibles. Una vez renovado el gabinete ministerial y lanzada su artillería nacional e internacional contra los jueces y fiscales que llevan adelante la investigación —que comenzó hace dos años—, además de las destituciones de los jefes de policía, a Erdogan no le quedan muchas salidas.

Hay algo que casa mal en estos escándalos de corrupción con los partidos islamistas: todos han jugado con la "pureza" presentándose como la mano de Dios, mano que resulta ser demasiado larga y dirigida a donde no deben. El descubrimiento que estos rezadores puritanos, a los que les gusta exhibir su piedad y recato en actos públicos y discursos, que se preocupan tanto por que no haya colegios estudiantiles mixtos, por la decencia de las serie televisivas, etc. —casos todos ellos recientes y de los que hemos dado cuenta aquí— son tan corruptos como los ateos, suele tener consecuencias graves para su imagen que pisotean ellos mismos. Si Erdogan podía justificar su autoritarismo en su sentido estricto del orden, la moral y la justicia, poco tiene que argumentar ante la corrupción desvelada y la que amenaza con salir.
La cuestión radica entonces en la capacidad de renovación, de resurgimiento antes de las elecciones próximas, en saber si dentro de su propio partido disponen de personas que no hayan estado salpicadas por todas estas maniobras corruptas hechas a la sombra del partido. Si las evidencias son abrumadoras y salpican a los de arriba, no será fácil encontrar abajo recambio. La razón es sencilla: el poder interno los habrá apartado lo suficiente como para no tener rivales o testigos. Ese es el mecanismo perverso que opera en los partidos cuando no tienen de librarse de sus propios detritos. Cuando los que tienen el poder no quieren ser molestados, apartan a los que pueden ser un estorbo en sus maquinaciones. Hasta que estalla.


No se debe dejar de intentar comprender por qué Erdogan habla de "conspiración internacional" contra Turquía, es decir, contra él. En primer lugar, es el más socorrido argumento de todos los que se ven acorralados. Suele ser usado por los que no tienen más argumento. Siempre es fácil hablar de los "enemigos de Turquía";  a la gente le gusta escucharlo y nunca se dan demasiadas explicaciones. Excepto en caso muy evidentes, no se suele ir más allá y se juega con la complicidad del que escucha, que completa el "enemigo" que le parece más adecuado a sus propias fobias. Hay países en los que la culpa de sus errores siempre la tienen los demás, en unos se habla de "crisis" y en otros "conspiración". Pero lo cierto es que los que se han llenado los bolsillos son los militantes, políticos y familiares del AKP.

Lo interesante del segundo argumento, la venganza de Fethullah Gülen, es que permite conjugar una "explicación" múltiple a Erdogan y sus apoyos: dicen que el movimiento Hizmet tiene "intereses" económicos en Turquía y que su red de instituciones educativas se reparte por medio mundo. Eso lo convierte ya en una "conspiración internacional".
El "mito Erdogan" se desmorona junto con el islamismo político al que servía de estandarte y modelo. Lo exitoso del sistema económico puede quedar al descubierto si se revela que tras todas esas tramas políticas están las financieras. La percepción de los partidos islamistas como religiosos oculta los grandes intereses económicos que  manejan y, sobre todo, las tramas internacionales de apoyos mutuos que se establecen entre los partidos y el mundo empresarial islamista, que tiende a la endogamia, a establecer negocios entre ellos a través de sus conexiones con los grupos de cada país. 
El islamismo no es solo una visión política y religiosa, es un carro económico al que se suben muchos con expectativas de buenos negocios, nacionales e internacionales. Por abajo, fe sencilla, madrasas; por arriba, las mejores escuelas de negocios.

Veremos, por ejemplo, en qué queda una noticia aparecida hace un par de días en Egipto sobre los negocios de importación de acero turco:

Egypt’s Ministry of Trade and Industry opened Tuesday an investigation into the harmful impact of state steel imports from Turkey, the ministry stated.
According to the statement, steel imports increased 20 times in December to record 60,000 tons, compared to 3,000 tons in October.
The stoking rise in imports followed Egypt issuing in November a decree to lift anti-dumping duties on imported steel after authorities concluded there is no harm to domestic steel production from more imports.
The decree came after 12 Egyptian steelmakers submitted an appeal in September 2012 to the trade and industry ministry due to concerns that more steel imports may cause a deterioration in the domestic steel market.
The monthly steel consumption of Egyptians stands at 500,000 tons, which are more than covered by domestic production.
Consumers demand imported steel despite the availability of local rebars because of the significant price difference, as the imports stand at $600 per ton while domestic steel is sold for $715 per ton.
Earlier this week, Egypt's Metallurgical Industries Chamber estimated the losses that domestic steel producers have witnessed — due to the large imported quantities — at $0.4 billion since November.**


La cuestión del acero turco lleva años siendo problemática, ya desde la época de Mubarak, con la firma del acuerdo turco-egipcio de comercio, suscitándose protestas del sector pues condenaba a la industria local ante la invasión. Si los egipcios tuvieron en la época de Mubarak problemas con las exportaciones de gas a Israel por parte de las tramas corruptas del régimen, que les hicieron perder millones de libras egipcias, la importación excesiva de acero desde Turquía puede ser un signo de los tiempos en que las relaciones entre los dos países eran mejores, bajo el gobierno de Morsi. La investigación abierta ahora por el gobierno puede dejarnos algunas sorpresas sobre los negocios entre Turquía y Egipto. Pueden preguntarse por qué tanto interés en un acero turco que no hacía demasiada falta y que perjudicaba a su propios productores. En la economía siempre es bueno que además de la mano invisible de Adam Smith haya alguna otra mano ayudando.


Los "piadosos" tienen su lado oscuro y veremos ahora cuánta luz puede entrar en sus complejos negocios. El hecho de que uno de los primeros en caer haya sido el director ejecutivo del banco estatal Türkiye Halk Bankasi es bastante revelador de lo institucionalizado de las tramas económicas. La conexión "iraní" de la crisis —política y económica— no debe desestimarse y tendrá efectos políticos en ambos lados. Puede que la internacionalización del asunto vaya más lejos de lo que Erdogan piensa o quiere y deje al descubierto otras piezas de la maquinaria empresarial y política, que no le sirvan como justificación o excusas victimistas, sino como nuevo escándalo que añadir a la lista, que se promete larga. Puede que lo que salga sean otras conspiraciones distintas a las que tiene en mente.
Quizá Recept Tayyip Erdogan esté lanzando demasiadas piedras sobre su propio tejado incendiado.


* "Turkish PM's son next target of graft probe: Media" Ahram-Online 26/12/2013 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/8/90110/World/Region/Turkish-PMs-son-next-target-of-graft-probe-Media.aspx

** "Egypt investigates Turkish 'dumping' on local steel industry" Ahram-Online 25/12/2013  http://english.ahram.org.eg/NewsContent/3/12/90032/Business/Economy/Egypt-investigates-Turkish-dumping-on-local-steel-.aspx







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