viernes, 8 de noviembre de 2013

Nirmala, el señor Pradhan y los elefantes sin prejuicios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Mientras los medios españoles nos ofrecen muestras evidentes y cotidianas de lo casi imposible que resulta a los seres humanos comunicarnos unos con otros —ya sea porque estamos demasiado próximos o porque estamos demasiado distanciados—, la BBC nos ofrece un esperanzador reportaje sobre una niña de la India que es capaz de hablar con los elefantes.
La niña se ha hecho famosa en la India y cuando en algún pueblo son invadidos por elefantes descontrolados —una especie de botellón salvaje—, con un par de oraciones y unas buenas palabras, los elefantes se van por donde han venido y dejan a la población en paz. Nirmala, así se llama, no se dedica a los milagros —no se confundan con lo de los rezos, no es una Santa Mowgli—, sino que es la lideresa de su grupo de trabajo que cobra por despejar las calles de elefantes, que son siempre molestos en lugares estrechos.


La BBC nos cuenta que los guardabosques de la ciudad de Rourkela, al ser incapaces de sacar a los elefantes del pueblo, acabaron arrinconándolos en un campo de fútbol del que no conseguían sacarlos. Los elefantes, quizás contagiados por el el campo de fútbol, se volvieron extremadamente violentos.Y a alguien se le ocurrió la idea de llamar a Nirmala:

"Sabíamos que había una niña tribal que vivía en Jharkhand, que hablaba con los elefantes y era capaz de sacarlos de aquí. Llamamos a su padre y ella vino con algunos otros miembros de la tribu de su pueblo".
Dhola añadió que el gobierno le pagó a la joven por sus servicios.
Nirmala contó que habló con la manada en su dialecto tribal, mundaari.
"Primero recé y luego les hablé. Ellos entendieron lo que yo decía. Les dije que ésta no era su casa. Que debían regresar a donde pertenecían", recuerda Nirmala, que profesa la fe católica.
Su madre, añade, murió por culpa de elefantes salvajes y fue entonces que ella decidió aprender la técnica para poder alejarlos.
En su trabajo ella es asistida por su padre y por un grupo de muchachos de su pueblo.
"Nosotros rodeamos la manada, luego me acerco, rezo y les hablo".*


Hoy Nirmala se recupera de sus heridas, no porque los elefantes la hicieran daño, sino por el destrozo que se hizo en sus pies al alejar a los elefantes por la selva. Las imágenes de los medios indios nos la muestran convaleciente, con su pies en carne viva, pasados ya varios meses (ocurrió todo esto en junio). Por mucho que se centren en el "habla" de Nirmala con los elefantes, una cosa es hacer que salgan del campo de fútbol y otra alejarlos del pueblo corriendo delante de ellos en una especie de sanfermín hindú. Nirmala iba en chanclas, como se puede apreciar en las diversas fotografías. Hoy reclaman ayuda para terminar de curar sus pies.

Dice la BBC que "el activista local Rabi Pradhan indica que no existe evidencia científica de que los elefantes salvajes puedan entender las palabras de un ser humano".* No sabemos muy bien de qué es "activista" el señor Pradhan; a lo mejor es un "negacionista de los elefantes", es decir, se dedica a negarlo todo, como otros niegan el "holocausto" o el "genocidio armenio". El señor Pradhan, que es un espíritu cartesiano reencarnado, señala también —con mucha agudeza negacionista— que al hablarles en un idioma de otro estado no deberían entender a Nirmala y "no existen bases que apoyen la idea de que los elefantes le obedecen".*
Al señor Pradhan le parece absurdo que si los elefantes son de un estado, llegue alguien de otro estado y con una lengua foránea les dé órdenes y ellos obedezcan. Le parece absurdo que si los elefantes no entienden la lengua de los humanos de la zona, vaya a entender las lenguas de otras. Con los mismos razonamientos podía haber explicado que los elefantes de su tierra no son "católicos" y que no es creíble que los rezos de Nirmala hayan surtido algún efecto sobre los animales.
El señor Pradhan es víctima de sus prejuicios y culpable de trasladarlos al reino animal, algo que es sumamente incorrecto desde diferentes perspectivas, incluso descortés. Se equivoca al señalar de que no hay "bases" para pensar que los elefantes obedecen a Nirmala, porque los elefantes se fueron detrás de ella durante unos kilómetros, hasta alejarse del pueblo. Lo que no es "explicación", que es otra cosa. Pero la evidencia sí la tenemos, de la misma forma que teníamos "evidencia" de que las cosas se caían antes de comprender el funcionamiento de la "gravedad" y plasmarlo en leyes, culminación explicativa de algo que comienza como observación ignorante.


Los rezos y las palabras en otro idioma son aquí los árboles que no nos dejan ver el bosque. Un científico como Dios manda descartará la hipótesis milagrosa del asunto y la validez de la intercesión divina ante los elefantes. También descartará la hipótesis de la lengua adecuada, que no sería más que una variante de la "lengua perfecta", también de corte religioso, que supondría un "mito" justificativo de porqué entienden una lengua y no otras. La lengua no es la explicación porque entonces todos los que la hablaran podrían hacerlo y Nirmala no habría montado su chiringuito de cobrar por alejar a los elefantes okupas de allí donde la llaman. Nirmala es la que lo hace y los mecanismos de selección "social" han actuado especializándola en su propio entorno, en su pueblo. La BBC ha entrevistado a gente de su localidad y les han dicho:

"En Jharkhand nosotros llamamos a Nirmala "lady Tarzán". Cuando los elefantes merodeadores entran al poblado o destruyen cultivos, el departamento local de guardaparques nunca aparece. Entonces los habitantes se acercan a Nirmala por ayuda y ella logra expulsar a la manada luego de hablarle".*


Sea por los motivos que sean —no es necesario saber su origen para que funcione— a Nirmala se le dan bien los elefantes, como a los de su pueblo se les da bien poner buenos nombres promocionales. Lo de "Lady Tarzán" es, hay que reconocerlo, claro y directo para sus fines. A ellos no les preocupa la ciencia porque no es lo suyo; sí lo es, en cambio, lograr el máximo de beneficio para sus gentes aprovechando la capacidad de Nirmala o de los elefantes, según se mire.
Si el señor Pradhan consultara otras páginas de la misma BBC encontraría un interesante artículo de hace casi un mes en el que también se informaba sobre los elefantes, esta vez los africanos, en la que se informaba sobre la extraordinarias cualidades observadas en su comprensión de los humanos (algo que no resulta fácil incluso para algunos). Nos contaba la BBC entonces lo detectado en experimentos que tenían objetivos diferentes:

"Los elefantes son entrenados específicamente para responder a las señales vocales. No utilizan ningún gesto, para nada", explica el profesor Byrne.
"La idea es que el controlador pueda caminar detrás del elefante y, simplemente, decirle qué hacer con palabras".
A pesar de lo anterior, los animales parecían comprender el sentido de señalar desde el principio. Esto los convierte en los primeros animales que entienden gestos humanos sin formación previa.
En estudios previos, nuestros primos primates más cercanos, los chimpancés, demostraron ser "inútiles" en tareas similares, cuenta Byrne.
Smet añadió que había quedado impresionada por la comprensión del gesto, aparentemente innata, de los animales.
"Por supuesto que esperábamos que los elefantes aprendieran a seguir la señal humana de apuntar, o no habríamos hecho el experimento, en el primer lugar", asegura.
"Pero lo que fue realmente sorprendente es que no parecen tener que aprender nada. Lo que parece es que el entendimiento de la señal de apuntar es una habilidad que los elefantes poseen naturalmente y que son cognitivamente más parecidos a nosotros de lo que nos habíamos dado cuenta".


Otra forma de prejuicio es la que se deriva de nuestro parecido, que entendemos en todos los sentidos, con otros seres vivos. La idea expresada de que los elefantes pudieran estar más próximos a nosotros, cognitivamente hablando —procesando las informaciones de su entorno—, que los simios, más "cercanos" a "simple vista", nos muestra también que estas sorpresas se producen por nuestras expectativas. Como bien dicen en el texto: "no nos habíamos dado cuenta". Hace tiempo que sabemos que los elefantes forman parte del selecto grupo de la "conciencia" de sí mismos y eso ya los sitúa próximos a nosotros en muchos sentidos.
El descubrimiento por nuestra parte de que son capaces de señalar sin ningún tipo de entrenamiento no significa que nadie les haya entrenado. Por el contrario lo que implica es que ellos mismos lo utilizan como forma de comunicación, es decir, que han asociado un sentido a una acción, la de apuntar, que han creado "un signo" que comparten. Si son capaces de comprender el sentido de "señalar" es que ellos señalan. Por eso han comenzado a trabajar en unas líneas diferentes:

[...] los científicos agregaron que los resultados podrían ser un indicio de la utilización del gesto entre los propios animales a través de sus "trompas altamente controlables".
"El próximo paso [en nuestra investigación] es probar cuando un elefante extiende su tronco hacia arriba y afuera, como suelen hacerlo al estar en presencia de un depredador, esto funciona como una forma de apuntar", le cuenta Stem a la BBC.

El titular incluye la palabra "innata" ('Los elefantes entienden de forma innata la señal humana de "apuntar"') como explicación del caso, pero no se deben confundir ciertas cosas. Puede que vengan al mundo con una capacidad y luego, como ocurre con nosotros, podamos aprenderla mediante el aprendizaje. Lo que quiere resaltar el titular es que no les han enseñado sus cuidadores, otro prejuicio que supone que la única forma de aprender que los elefantes tienen es que los humanos les enseñemos, tal como estaban haciendo con el entrenamiento para que atendieran las órdenes verbales de sus cuidadores. Lo que les ha sorprendido es realmente que compartamos un tipo de señales con la misma función. Lo sorprendente, entonces, es que no hayamos caído en ello hasta ahora. Y eso es culpa nuestra, no de los elefantes, a los que tratábamos de convencer mediante rezos y palabras seductoras. Habrá que repasar los rituales de Nirmala.
Dicen que no tenemos un antepasado común con los elefantes desde hace 100 millones de años —es un pariente lejano— pero que se produce algo que también atenta contra los prejuicios de muchos, un fenómeno de "evolución convergente", que hay cosas que aparecen por distintos caminos evolutivos, como por ejemplo, en elefantes, delfines y humanos, mamíferos que fueron cada uno por su lado pero que avanzan a distintos ritmos hacia resultados parecidos en ciertos procesos cognitivos, dando lugar a la formación de las conciencias, un sentido de sí mismos.
Puede que la "inteligencia" (que hoy por hoy somos los únicos en definir porque llegamos primero y nos tocó poner nombre a las cosas) vaya avanzado por caminos diferentes y que dentro de unos millones de años exista un dicho como "cuando la trompa del sabio apunta a la luna, el necio mira la trompa". O algo parecido.
Esto, el señor Pradhan no lo tiene nada claro.



* "La niña que habla con elefantes... y los convence" BBC Mundo 7/11/2013 http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/11/131031_joven_india_elefantes_mz.shtml

** "Los elefantes entienden de forma innata la señal humana de "apuntar" BBC Mundo 12/102013 http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/10/131011_ciencia_elefantes_entienden_gestos_humanos_ch.shtml





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