lunes, 14 de enero de 2013

Irregular o la raíces de la teología mundana

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¡Ay, las palabras! ¡Cómo jugamos con ellas! ¿"Irregular"? Hemos estado durante años escuchando la expresión "financiación irregular" cuando los partidos y partidarios se agenciaban el dinero ajeno mediante procedimientos delictivos. Hay lavado de palabras como hay "lavado de dinero" o "lavado de imagen", que a este paso, entre unos y otros, estamos dejando el país como los chorros del oro y nunca mejor dicho.
Cuando salen los casos llamados de "financiación irregular" —habrá que crear un comité inter partidos para buscar uno nuevo término—, como ocurre ahora con el de UDC, nos quedamos un tanto perplejos por la extraña reunión de acontecimientos que abarca. Tan raro resulta todo que El País ha decidido titularlo por lo teológico, bajo el rótulo "La santísima trinidad de Unió", me imagino que por aquello de "tres personas distintas" y un solo interés verdadero. 
La noticia comienza, como si se tratara de un episodio de una serie policíaca, con las imágenes de un vídeo (una prueba) en el que un ex militante de UDC recibe un fajo de billetes de un empresario andorrano; es la mordida, el 10% acordado del dinero recibido. Nos cuenta El País:

El fraude de los cursos de formación se remonta a la década de los 90 y se explica a partir de tres pilares y sus íntimas conexiones: un empresario (Pallerols), un partido (Unió) y una administración (el Departamento de Trabajo de la Generalitat). Pallerols era propietario de unas academias dedicadas, al principio, a enseñar informática. Se enamoró de una de sus empleadas, Mari Cruz Guerrero, militante y exlíder de las juventudes de Unió. Fue ella quien le introdujo en los círculos de poder del partido democristiano.
Con el tiempo, se gestó una “confluencia de intereses”, dice el fiscal Fernando Rodríguez Rey en el relato de hechos que ha sido aceptado por todos los implicados, incluido Unió. Pallerols quería “incrementar la actividad de sus empresas”; Vallvé y el secretario de Organización de Unió, Vicenç Gavaldà, pretendían “sufragar gastos del partido”; y el máximo responsable de la Dirección General de Ocupación, Lluís Gavaldà (hermano del anterior) también buscaba beneficios para el partido... y para sí mismo.*


Bonita historia, con comienzo amoroso y final crematístico, de "cupido" a "yo pido". Sin embargo, la historia —toda historia, como sabía bien Gustave Flaubert, por muy vulgar que sea, se convierte en excepcional al contarla— es de una vulgaridad espantosa, "bovarismo" puro; hay unos personajes así en cada pueblo, no hay rareza. Lo raro solo es que salga, que se cuente, que llegue. No hay historia de pérdida de ideales —"ilusiones perdidas" a lo Balzac—, sino la cotidiana ambición de quien se mete en política para medrar, unos para trepar a ver hasta dónde llegan; otros a ver cuánto sacan. Esa es toda la historia, que las tres personas acaban sustanciándose en lo "sustancioso"; nada que el dinero no consiga. Banalidad. Da para un capítulo de "Cuéntame" cuando lleguen a los noventa. Así, Mari Cruz, Pallerols y sus contactos en Unió colaboraban en el buen desarrollo de la democracia española, sección "catalana", de empresas y partidos. Cuando se trepa por los árboles políticos, se llega a un punto en que se tocan las ramas de los árboles cercanos de las empresas. Mucha sombra.


¿"Irregular"? Pues no. Basta con irse, a través de los titulares de El País, sin necesidad de abandonar el periódico, hasta  Galicia, hasta Orense, para ver que esta vez el titular es "La fábrica de los enchufes", en otra metáfora —esta no es teológica sino energético-industrial— alusiva a más de lo mismo, el "caso Baltar". En el mismo periódico, José Pablo Ferrándiz, sociólogo y vicepresidente de Metroscopia, se enfrenta a las iras de los lectores con el artículo "Percepción negativa" al sostener que "no es mucho", que "solo lo parece". Parece mentira que un sociólogo caiga en un error tan tonto: no es que tengamos mucha, es que queremos tener menos. La teoría se podría aplicar a muchas cosas, pero no a la política, que por poco que haga siempre parecerá más porque posee sus propios "amplificadores" naturales. En estas cosas —y con razón— siempre se piensa que lo que se ve es lo menos y porque no hay otro remedio. La gente es mal pensada.

Si cruzamos de un salto a El Mundo, nos encontramos con otro artículo, "Las administraciones prorrogan contratos de obras de forma abusiva y sin justificar", que es otra forma de lo mismo, otra forma de "irregularidad", que nos trae esta vez el informe del Tribunal de Cuentas. Tampoco tiene desperdicio en cuanto a las "irregularidades" detectadas, todas ellas "regulares" por lo frecuentes, según  el informe. El pan nuestro de cada día, ni necesidad de teología.
Y en mitad de este concierto de Berlioz se eleva la voz solista de Alfredo Pérez Rubalcaba pidiendo un pacto, perdón, "un compromiso contra la corrupción". Parece este "compromiso" el de un novio tarambana que no acaba de llegar al altar, más de boquilla que otra cosa, porque es fácil decirlo y complicado cortarlo. Aquí no hacen falta "compromisos" sino denuncias y sentencias, perderle el miedo a llevarle el bocata de chorizo al amigo el fin de semana. No son los partidos los que pueden cortar esto, sino los que lo tienen delante de los ojos cada día y, por miedo o dejadez, no lo denuncian. Las raíces casi siempre son locales y empiezan, ¡qué bonito!, con una historia de amor.


Sí, son locales y en los partidos, en cambio, viven en las nubes. Tenemos la prueba en Unió de lo rentable que es para los "primeros espadas" no mirar nunca hacia abajo, no preguntar más de la cuenta y dejar que las cosas se financien solas, los puestos se cubran solos y que ellos se puedan dedicar en cuerpo y alma a la buena gestión de este país que, como dicen las encuestas, lo que más valora es la familia y los amigos. Así de sanos somos.

* "La santísima trinidad de Unió" El País 12/01/2013 http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/01/12/catalunya/1358023576_078703.html
** "Las administraciones prorrogan contratos de obras de forma abusiva y sin justificar" El Mundo 13/01/2013 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/13/economia/1358076374.html







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