jueves, 20 de julio de 2017

Los troyanos autoritarios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Más allá de cualquier cuestión técnica, la Unión Europea debe afrontar dos tipos de problemas: el que quiere salir, como en el Brexit británico, que supone un enorme reto, y  otro peor, el de los que "no quieren cumplir" con los principios básicos, los que afectan a las libertades y derechos de los ciudadanos.
No es casual que en el Brexit se haya comenzado debatiendo por los derechos de los ciudadanos que quedan afectados en la separación o ruptura. La Unión es algo más que economía; son sobre todo "derechos", personas que son iguales ante las leyes y las instituciones porque comparten una visión de la vida y las libertades.
Ahora que se percibe un distanciamiento completo en la visión de los derechos y libertades de los ciudadanos en el caso de la aspirante a formar parte de la Unión Europea, Turquía, es chocante tener que contemplar la "involución" política de algunos de sus miembros, como es el caso actual de Polonia.
Nos dice el diario El País:

Europa ultima medidas concretas contra los excesos autoritarios de Polonia. La Comisión Europea ha anunciado este miércoles que abrirá un procedimiento de infracción contra el Gobierno polaco si no retira la reforma que coloca al poder judicial bajo control político. Además, el Ejecutivo comunitario alerta de que está “cada vez más cerca” de apretar el llamado botón nuclear de la UE: la activación del proceso que puede acabar suspendiendo los derechos de voto de Polonia en el seno comunitario. Esta vía inédita se esgrime como amenaza contra un Gobierno que ha desoído todas las advertencias de Bruselas.
El gigante del Este —séptima economía de la Unión Europea— plantea la mayor afrenta a los valores europeos. Polonia, gobernada por Beata Szydlo, del ultraconservador Ley y Justicia (PiS), se encamina hacia la dictadura sin que la Comisión Europea, garante de las reglas de la UE, tenga claro cómo impedirlo. Tras casi dos años de advertencias por los incumplimientos sistemáticos del Estado de derecho, Bruselas invoca por primera vez el procedimiento que puede acabar despojando a Varsovia de su voz en la UE. Los comisarios han llegado a ese punto tras un largo debate en el que casi todos han querido expresar su preocupación por la deriva autoritaria de Varsovia, según explican las fuentes consultadas.*


¿Qué hacer con un miembro de la Unión Europea que comienza a parecerse al que uno no desea como socio? El control político sobre el poder judicial es la reducción de la democracia a la impunidad gubernamental que, al controlar el aparato judicial, puede actuar en cualquier sentido.
El este de Europa sigue manteniendo en algunos países las formas autoritarias cambiadas de signo que les mantuvieron al margen de las libertades. Al igual que en países como Turquía, las andanzas polacas o húngaras hacen resquebrajarse los postulados de la Unión Europea, comprometida institucionalmente con un modelo de democracia.
En la medida en que los países se separan de ese modelo conjunto, su estancia en el interior de la Unión se vuelve más conflictiva. Es inevitable que los que se ven manipulados, perseguidos, en la impotencia legal o política recurran a las instituciones comunes para tratar de frenar su estado.
El intento de crear un grupo autoritario dentro de la UE, liderado por Hungría y Polonia, con sus populismos nacionalistas de derechas, con conexiones con la Rusia de Putin (como es el caso de Viktor Orbán) muestran que las agresiones desde el interior pueden ser tan peligrosas (o más) que las del exterior. Las agresiones exteriores sueles aumentar la solidaridad, pero las conexiones rusas actúan más como un troyano, un ataque desde dentro destinado a subvertir los principios europeos.

 
La condena de las prácticas autoritarias de Polonia y el apoyo que Hungría le está dando son un reto europeo. Y un reto importante. Europa no se puede permitir ascensos autoritarios que minen los derechos de sus ciudadanos. Igual que se están defendiendo los derechos de todos los europeos en Reino Unido para el Brexit futuro, los ciudadanos polacos son "europeos" y no pueden tener menos derechos que los que la Unión establece. Con toda razón, recurren a las instituciones europeas —sus instituciones— para que les defienda de los abusos.
En el artículo de Politico publicado a principios de año, con el título "Why Putin needs Orbán", se señalaba sobre el caso húngaro, otro de autoritarismo ascendente:

Orbán has worked to boost ties with the Kremlin since coming to power in 2010. But the election of President Trump seems to be creating new opportunities for Hungary — and for Budapest’s relationship with Moscow.
The Hungarian prime minister has hailed Trump’s election, saying it heralds a new age where countries are free to put their interests first. “The era of multilateralism is at an end, and the era of bilateral relations is upon us,” he said in a January 23 speech.*


"Bilateralismo" significa aquí ignorar al conjunto cuando le interesa pero mantenerse dentro para tener los beneficios correspondientes. Es nadar entre dos aguas. Las diferencias entre Hungría y Polonia son grandes (especialmente en sus relaciones con la Rusia de Putin) pero el fondo del autoritarismo se asemeja mucho en los recortes democráticos. Los polacos se vieron afectados por las sanciones sobre productos perecederos e hicieron un orgullosa campaña con sus manzanas como protagonistas. Pero no es este el caso de Viktor Orbán, abiertamente pro negocios con Putin.


Los que ven en Putin y Trump modelos que imitar son pocos, pero dentro de la Unión son un peligro. Hungría es advertida una y otra vez por las autoridades de Bruselas.  Juegan a dos bandas tratando de obtener ventajas de las relaciones a través de sus desafíos. Se sienten seguros en la Unión pero lanzan sus redes en la cercana Rusia de la que obtienen tratamiento favorable por romper la unidad europea. Divide y vencerás.
Una Polonia retrógrada es un atentado contra sus propios ciudadanos, cuyos derechos y garantías se ven pisoteados respecto a otros conciudadanos de la Unión. ¿Cómo puede defenderse Europa de países que entran en unas condiciones y después las modifican negativamente? Muchos polacos ven en Europa una defensa de sus libertades, a las que no quieren renunciar por el giro autoritario de sus propios gobiernos. No son los únicos que intensifican sus sentimientos europeos ante el avance de movimientos retrógrados, nacionalistas y populistas.
No es una situación fácil y pone en cuestión el espíritu mismo de la Unión Europea. ¿Es posible que un modelo autoritario conviva con uno liberal? Hay que tener cuidado con los efectos de contagio. Son troyanos autoritarios.



* "La UE advierte a Polonia por su clara deriva autoritaria" El País 20/07/2017 https://internacional.elpais.com/internacional/2017/07/19/actualidad/1500473399_253763.html

** "Why Putin needs Orbán" Politico 2/1/2017 http://www.politico.eu/article/why-vladimir-putin-needs-viktor-orban-russia-hungary/






miércoles, 19 de julio de 2017

La caverna turca o la regresión infinita

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Poco a poco, Turquía sigue avanzando hacia su destino carcelario. El autoritarismo de Erdogan no tiene límite y sus iniciativas represivas se aseguran de que Turquía llegue a un punto de no retorno. El islam político muestra su cara y lo que se puede esperar de él: involución.
Sabe que mientras dure la crisis siria puede rentabilizar el fenómeno de los refugiados. No es el único país que hace esto de usar sus fronteras como forma de chantaje. De una forma u otra, siempre reciben para evitar la llegada a Europa de una inmigración masiva. Erdogan es un maestro en los tiempos; sabe medir perfectamente los momentos críticos de Europa para dar sus zarpazos interiores deshaciéndose de la oposición a la que le basta tildar de "terroristas".
Toda oposición al poder es "terrorismo". En esto Erdogan coincide con otros autócratas árabes. La encarcelación de la directora de Amnistía Internacional en Turquía,  Idil Eser, junto con otros miembros de su equipo, es el enésimo escándalo turco.
Turquía sigue siendo miembro de la OTAN y también allí hace sus juegos políticos. Sigue manteniendo sus quejas respectos a la adhesión a la Unión Europea, a sabiendas de que no es ese su destino por sus propias acciones. Por mucho que nos engañemos, Turquía sería una bomba de relojería dentro de la Unión. Las teorías sobre que la adhesión trae estabilidad democrática a los países es solo realidad cuando los países tienen un deseo estable de democracia, algo que el gobierno de Erdogan manifiestamente no tiene.


La involución turca está en la fase ideológica de recriminación a Occidente, de considerarlo una abominación, el mismo juego que los demás países musulmanes que han decidido que la democracia es demasiado arriesgada para el mantenimiento del poder por parte de las minorías intelectuales, ya sean militares o sostenedoras de monarquías absolutas. Es el efecto pendular.
La fase de abominación de Occidente se centra en el repudio de la democracia "liberal", entendiendo que es puramente occidental. La tesis es sostenida también desde muchos sectores occidentales que se entregan al pragmatismo de negociar con dictadores y absolutistas de diferente calaña y boato. La danza de la espada realizada por Donald Trump en su visita a Arabia Saudí es un ejemplo de ese regodeo en el exotismo de un país en el que las mujeres no pueden salir a la calle solas. La mayor preocupación saudí en estos momentos es una mujer que les ha desafiado paseando en shorts y camisa por las dunas del desierto, conduciendo un automóvil y escuchando música tranquilamente. La Policía de la Virtud y de la Prevención del Vicio —categoría totalmente orwelliana— la busca con intensidad, pero ¿cómo identificar a las mujeres a las que no les ven la cara más que sus familiares?


Erdogan ya ha propuesto a las mujeres que se dediquen a tener hijos para la causa. No ha especificado cuál es, pero no necesita mucha explicación. No es, desde luego, la de las libertades. Esos hijos futuros serán educados en la creencia de que el evolucionismo es un enorme pecado que desafía el orden divino y buscarán la forma de restituir el orden otomano, juego escénico con el que Erdogan se construye lujosos palacios. Esos niños creerán, porque Erdogan se lo ha dicho ya y no es cuestión de dudar, que cuando Colón llegó a América se divisaban los minaretes de las mezquitas que allí existían. No se sabe de dónde ha sacado la idea, pero si lo dice Erdogan... Las masas islamistas creerán lo que les diga porque él siempre habla en nombre de Dios, como todos estos autócratas cuyo dedo índice señala con demasiada frecuencia hacia el cielo.

El encarcelamiento de la directora de Amnistía Internacional, Idil Eser, es otra aplicación de la fuerza y la arbitrariedad disfrazada de autodefensa. ¡Cuánto daño ha hecho la doctrina norteamericana de la "guerra al terror"! Tenemos a todos los dictadores del planeta hablando de "terrorismo" como justificación de sus purgas, de sus encarcelamientos, de sus desapariciones.
La prolongación de los estados de excepción —mayor reducción de derechos— implican mayores actos de represión sin explicación. Lo peor de todo es la justificación que escuchamos en boca de estos dictadores ilustrados: ¡Occidente también proclama el estado de excepción! Sí, pero no los aprovecha para hacer desaparecer ciudadanos, acabar con la oposición, etc. En Reino Unido, en Francia, en Bélgica u Holanda, etc. los estados de excepción están regulados por las leyes y los jueces no son sicarios de los gobiernos. Se usan para proteger a los ciudadanos, no para encarcelarlos. La purga llevada a cabo por Erdogan en todas las instancias de la administración, decenas de miles de personas, de maestros a jueces, es el mayor asalto a un estado cometido en décadas. Con el aparato de educación, de justicia y policial ocupado por sus acólitos, ¿qué Turquía queda? ¿Cuál es su futuro? La regresión, el exilio, la cárcel.
De ella se van muchos intelectuales, periodistas, escritores, actores... En febrero, el diario El País escribía sobre el estado de la prensa tras las purgas:

El 27 de julio de 2016, pocos días después del intento de golpe de Estado en Turquía, se vivió una de las jornadas más negras para la libertad de prensa. Con una sincronización apabullante fueron cerrados o expropiados 102 medios, entre ellos 45 diarios, 15 revistas, 16 canales de televisión, 23 emisoras de radio y tres agencias de noticias, además de 29 editoriales.
Era el colofón a la oleada de purgas y represalias llevadas a cabo por el régimen de Erdogan, que castigó de manera cruenta a la prensa. Hoy, Turquía es la mayor cárcel del mundo para periodistas, por delante incluso de China, un viejo enemigo de la libertad de información acostumbrado a estar en lo alto del podio. Las organizaciones profesionales calculan que actualmente 200 profesionales están en prisión preventiva o arrestados en comisarías turcas. Defender la independencia informativa tiene solo dos salidas: el calabozo o el exilio.
Yavuz Baydar, reportero, articulista, corresponsal y presentador de televisión, ha optado por esta última vía, como otra treintena de colegas que han encontrado cobijo en Europa, Canadá y Estados Unidos (de momento y hasta nueva orden del presidente Trump). En su reciente visita a Madrid, invitado por Reporteros Sin Fronteras, Baydar dibujó el desolador panorama que tiene ante sí la prensa independiente en Turquía, donde en los últimos cuatro años han sido despedidos 9.000 profesionales, la mitad de todo el cuerpo informativo. Según su diagnóstico, “los medios están ya genéticamente modificados” y los informadores son criminalizados “con acusaciones de espionaje o terrorismo”.*


Los chantajes de Erdogan no tienen límite. Sus amenazas van desde dejar de vigilar las fronteras a sublevar a los cinco millones de turcos que viven en Alemania. Muchos de ellos están allí para no tener que ver a Erdogan, pero los sicarios —como denunció la prensa alemana— han creado sus propios sistemas de espionaje y vigilancia de la comunidad turca.
Podemos pensar que los países islámicos son incompatibles con la democracia, tal como la entendemos allí donde la hay y funciona. Eso es hacerle el favor a Erdogan, a los autócratas —monarquías y regímenes militares— de otros países que han decido que es un perverso invento occidental para quitarles el poder. Ellos no lo llaman así, claro. Hablan de diferencias culturales, tradiciones, etc. Pero encerrar a la gente en las cárceles, hacerlos desaparecer, las torturas y el absolutismo represivo no son "cultura" sino malas costumbres que también occidente tuvo y de las que se sale.


La estrategia de llamar "cultura" a lo que es represión —de mujeres, de minorías, de disidentes— es una forma de encubrimiento que elude una cuestión: los mecanismos para evitar que haya habido evolución hacia formas más humanitarias y democráticas. La ignorancia del pueblo se ha mantenido mientras una élites ilustradas y políticas ocupaban el poder sin que nadie se lo cuestionara amparándose en diversos mitos que debía ser aceptados obligatoriamente.
Sociólogos y antropólogos dan sesudas explicaciones, pero eluden el principio básico de que las sociedades cambian si se las deja cambiar. Solo el aislamiento ralentiza la evolución. Y ese aislamiento es el que muchas veces garantiza el mantenimiento del poder. Es lo que estamos viendo.
Erdogan en Turquía y otros autócratas en otros países están haciendo retroceder los derechos de las personas, imponiendo de nuevo un férreo control de la sociedad a través del control policial y, lo que es peor, del control a través de la vigilancia social, algo que un periodista egipcio que tuvo que dejar su país llamo el "fascismo social": la presión sobre las personas a través de su entorno más próximo. Tú vida deja de ser tu vida y queda en manos de aquellos que te rodean y observan para que cumplas los requisitos exigidos para cumplir el nuevo "conformismo", el que describió magistralmente el italiano Alberto Moravia.


El conformismo es vencer el deseo de ser uno mismo y actuar como un reflejo ajeno. Es ser el buen hijo, la buena hija, el buen padre, la buena madre, el buen vecino, el buen turco... La idea de "bueno" o "buena" es, por supuesto, para asegurarse que te comportas como el resto, que no comprometerás el "buen nombre" familiar. No lo hace por amor, sino por cobardía, ya que se trata de una cadena en la que unos vigilan y presionan a los otros. Si todos se vigilan, la diferencia se reduce. El disidente es pronto el bicho raro, el perverso, el que ha perdido su esencia y debe ser tratado como un extranjero y, como tal, apartado del grupo o castigado si se puede.
La Unión Europea denuncia hasta un límite. Ha hecho bien en criticar lo que está ocurriendo, pero el chantaje es permanente por parte de Erdogan y del gobierno turco. Otros gobiernos que pisotean los derechos humanos diciendo que son cosas occidentales, han aprendido las misma mañas.
No hay que olvidar estas causas. Los derechos humanos y las libertades no son "costumbres" sino aspiraciones a poder vivir una vida propia. Llamar "tradiciones" a la represión tradicional es jugar con la semántica. Hay que dar notoriedad a lo que ocurre u no pensar que es así, simplemente, en fatalismo que solo beneficia a los que hacen de la represión una costumbre y una forma de gobierno.
La purga de Erdogan comenzó hace ya un año y todavía continúa desmantelando Turquía, despidiendo, encerrando, expulsando del oaís. Lo seguirá haciendo hasta que quede a su gusto islamista, una oscura caverna.



* "Periodistas turcos: a la cárcel o al exilio" El país 12/02/2017 https://elpais.com/elpais/2017/02/11/opinion/1486837888_734590.html



martes, 18 de julio de 2017

Información y fronteras

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En el texto dedicado "Al Lector" en una de esas olvidadas novelas de nuestro Vicente Blasco Ibáñez —El paraíso de las mujeres, publicada en 1922—, este escribe:

Yo puedo decir que una de mis mayores satisfacciones literarias la tuve hace dos años, estando en California, al conversar con un japonés que había viajado por toda Asia.
Este hombre me habló de una de mis novelas, contándome su "argumento" del principio al desenlace para convencerme de que la conocía bien. No la había leído, por no estar traducida aún al idioma de su país, y pensaba comprar la versión inglesa.
Pero la había "visto" en un cinema de Pekín.

El espectador del cine sin palabras podía ser global. Lo que el cine le ofrecía podía ser disfrutado en cines de todo el mundo sin apenas cambios.
La situación que tenemos hoy es otra muy distinta. Nuestra globalización cultural no se basa en silenciar las lenguas y buscar el idioma del gesto sino en el camino contrario. La multiplicación de las lenguas busca precisamente la expansión más allá de los espacios propios a través de diversas fórmulas.

Nuestros medios hoy tienen sus versiones internacionales para que puedan llegar lo más lejos posible o simplemente al otro lado de la frontera. Cuando visitamos las webs de los grandes medios observamos que generalmente tienen una versión en inglés, que sirve como lengua franca; muchos otros disponen de versiones en lenguas de amplia difusión pero más localizadas. Ampliar las lenguas de las noticias es ampliar los públicos.
Los canales de televisión se han convertido igualmente en globales por la expansión y por su comprensión; llegan más lejos y a más gente. La información es global porque el mundo es global.
Las fronteras son solo los límites físicos. Hasta no hace mucho, no era fácil que la información pasara las fronteras. Era posible encerrar a los pueblos, aislarlos y mediante combinaciones de propaganda y censura imponer una visión de la realidad totalmente diseñada para mantenerse en el poder.
Hoy estamos volviendo a una situación así en muchos países en los que son bloqueados los medios exteriores para evitar la disonancia que produce la versión oficial impuesta y las versiones críticas o alternativas. La información periodística se ha convertido en una presencia peligrosa allí donde el poder no admite divergencias. Lo que antes eran fenómenos locales que enfrentaban a medios y gobiernos, ahora alcanza una dimensión mundial gracias a la expansión. Y esto crea nuevos problemas.


La digitalización del mundo hace muy difícil frenar el paso de la información y, como contrapartida, muy fácil que proliferen nuevos medios de todos los tamaños. Una página web puede conseguir millones de seguidores en poco tiempo si sabe elegir las informaciones y orientarlas hacia los segmentos que desean escucharlos.
El mundo global de las televisiones, con sus canales internacionales; de la prensa con su acceso global y sus versiones en otras lenguas, y de las redes sociales del campo digital conforman el entramado que ha hecho que las barreras y fronteras se hayan deshecho.
El reciente lío qatarí ha puesto el acento en el papel del canal de televisión Aljazeera. El motivo de las protestas de los países contrarios (Arabia Saudí, Jordania, Emiratos y Egipto) es que se les desafía en el interior con una corriente informativa que discrepa de sus propias versiones oficiales. No están, dicen, dispuestos a tolerarlo. No se respetan sus pactos de no interferencia en los asuntos de cada uno. Informar es, dicen, una forma de interferir.
Oriente Medio está lleno desde hace muchos años de canales televisivos con predicadores islamistas y salafistas. Llegan sin problemas a todos los rincones de la geografía. Centrarse en Al-Jazeera como terrorismo es realmente un exceso después de décadas de radicalismo furibundo en las ondas que nadie ha frenado.


Ayer contábamos aquí el cierre, por orden gubernamental, de la empresa francesa dedicada a las encuestas de audiencias televisivas en Egipto. El mundo islámico es muy sensible a la información porque tienen un sentido propietario de los pueblos. Son "sus" pueblos. Como la democracia brilla por su ausencia, la única forma de mantenerse estables es controlar los focos de información eliminando las críticas.
Las fronteras pasan a ser esenciales para su estabilidad. Se convierten en "telones de acero". Se intenta hacerlas impermeables a las informaciones. La exigencia de cierre de Al-Jazeera es un intento a la desesperada de frenar la información.
Ya sea la batalla contra las "fake news" o sea contra la censura y los bloqueos, el mundo está viviendo un momento crítico para el periodismo y la información. Los que perciben la información exterior como una amenaza van aumentando en número y en intensidad sus respuestas agresivas. Turquía, Egipto, Arabia Saudí... creen que pueden filtrar la informaciones eliminando las críticas. Confunden, en muchos casos, el país o su pueblo con sus propios intereses. Aprovechan con frecuencia la acusación de terrorismo para acabar con sus opositores. Los ejemplos son muchos.


Quizá, entre tanta sofisticación, nada simbolice mejor esta relación entre información y fronteras que los gigantescos altavoces con los que los coreanos del norte y del sur se bombardean mutuamente. Unos y otros colocan atronadoras maquinarias para penetrar en el territorio vecino. Señalaba la BBC en 2016:

A South Korean military spokesperson said there were two to six hours of broadcasts daily, day and night, at irregular hours.
Not your usual roadies: the huge speaker stacks are assembled by army engineers
While the exact distance the sound travels will depend on topography, weather conditions and so on, the South Korean military claim the broadcasts can be heard as much as 10 km (6.2 miles) across the border in the day, and up to 24 km (15 miles) across at night.
That would easily reach North Korean troops, and would be audible by any civilians in the area.
In August, when the South briefly turned its speakers back on after an 11-year break, the military said there were 11 loudspeaker sites. But it has not confirmed if that is still the case. Their exact location along the border is also not officially disclosed.
One South Korean government official said the North appears to have expanded its own speaker operations, from two sites to "several".
"In fact, the anti-South loudspeaker broadcasts appear to be coming from every location where we are broadcasting," the unnamed official told the Yonhap news agency.*


Hoy ya no es posible cerrar los países. La tecnología ha convertido nuestro planeta en más pequeño y las barreras existentes son las de la comprensión, las de las lenguas que nos permiten acceder a nuevas fuentes. La velocidad del cambio hace que la resistencia por las diferencias culturales y políticas sea grande en muchos casos. Sin embargo, no puede defenderse la ignorancia como una diferencia cultural, sino como una carencia contra la que hay que luchar.
Aquel japonés que pudo ver una película sobre una novela de Blasco Ibáñez en un cine de una ciudad china era un primer paso en el mundo global. Se han dado muchos otros. Hoy la información se ha hecho muy conflictiva en muchos espacios precisamente porque no puede ser detenida fácilmente.
Siempre se ha dicho que la información es poder; pero la falta de información es también otra forma de poder. 



* "Korean loudspeakers: What are the North and South shouting about?" BBC 12/01/2016 http://www.bbc.com/news/world-asia-35278451


lunes, 17 de julio de 2017

Lejos de la realidad

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El tratamiento informativo del terrorismo es un aspecto esencial. Una y otra vez, el gobierno egipcio sigue negando que el atentado contra el avión de turistas rusos —ocurrido en 2015— fuera un atentado. Por enésima vez, cada vez que los medios oficiales mencionan el hecho se refieren a él de forma como si se tratara de un accidente
Esta vez toca repetir el argumento tras el ataque a las turistas europeas en las playas de Hurghada, con dos mujeres muertas de nacionalidad alemana. El diario Ahram Online recoge las declaraciones del Ministro del Interior y tras señalar su preocupación por el turismo, el diario repite el mantra:

Tourism visitor numbers dropped dramatically after a Russian passenger jet crashed in Sinai in October 2015, killing all 224 people on board, mostly holidaymakers.
The tourism industry has suffered more generally due to a range of political and security upheavals since a January 2011 uprising that toppled long-time autocrat Hosni Mubarak.*

¿Se estrelló? ¿Todavía estamos así después de casi dos años? La propia Rusia, un amigo de Egipto, ha suspendido los vuelos turísticos desde entonces. ¿Qué hace falta para que se deje de ofender a las víctimas y a sus familias con la historia del "estrellado"? ¿Cómo pretende Egipto tener credibilidad si niega sistemáticamente la naturaleza de los ataques a los turistas? La negación de lo primero lleva, sin embargo, a la afirmación de lo segundo: desde la Primavera árabe el negocio no levanta cabeza. La didáctica está clara: no provoquemos, no protestemos. El único Egipto rentable es el tranquilo.
El mensaje se repite una y otra vez con distintas variantes y un tercer añadido, el comparativo:

"There have been terrorist attacks in other countries, such as France and Belgium, but there was no speculation that these attacks would constitute a threat to tourism in these countries, as some people are trying to suggest in the case of Egypt," the statement concluded.*


¡Es que los objetivos en Bélgica o Francia no han sido los turistas extranjeros sino los ciudadanos o los policías! La mezquindad de los argumentos es tan notable que realmente sorprende. La reacción también ha sido otra. La gente en Bélgica, en París ha salido a la calle a desafiar a aquellos que atentan contra sus libertades; no han salido a defender el "turismo". Es fácil de entender cuáles son las prioridades.
Los que sí han salido a manifestar su dolor y rabia han sido los coptos. Ellos son el otro grupo al que se ataca; son objetivo directo del terrorismo. Y se les pide, al límite de la paciencia, que se quejen poco, que sus demandas de protección efectiva y gritos de dolor son contraproducentes. Hoy mismo se informa en Egypt Independent de un atentado frustrado en una iglesia de Alejandría:

A security guard was wounded Saturday at a church in Alexandria after a man attacked him with a knife, said the Egyptian Interior Ministry in a statement.
The 24-year-old male perpetrator, an unemployed law school graduate, attacked the 47-year-old guard with a knife on the neck after the latter questioned his reasons for going into Al-Qiddisain Church in Alexandria, the statement said.
The police are currently interrogating the assailant, probing into the accident and the motives behind it, saying the young man did not have anything else harmful or illegal in his possession.
CCTV footage of the incident showed a man wearing earphones with a bag trying to enter the church when he was called back by a guard who asked to check the bag.
The man took out a knife and slashed the face of the guard, who recovered quickly to subdue his attacker with the help of others.**


Las autoridades religiosas habían suspendido las celebraciones en previsión de que ocurriera algo similar. Y ha sucedido. No tiene sentido especular con lo que hubiera podido ocurrir dentro de la iglesia, pero no se debe infravalorar el hecho. Los coptos toman sus propias medidas; son más seguras.
El presidente ya advirtió, sin embargo: informar una vez está bien, pero darle demasiada atención está mal. Es una curiosa forma de entender la información y, por ende, los problemas de los que se informa. Hay que pasar como de puntillas. Todo lo demás es exceso, atentado contra los intereses egipcios.
La guerra mediática ha llegado hasta la compañía francesa Ipsos a la que el régimen egipcio le ha aplicado el método normalizado de cierre, "motivos de seguridad en el edificio". Esta es la noticia en el oficial Ahram Online:

Egypt's Ministry of Manpower has ordered the closure of the Cairo office of leading market research firm Ipsos, citing workplace health and safety violations, a ministry decree dated 20 June shows.
The decree was made public by local media late Saturday. A spokesman confirmed its authenticity to Reuters. He said Cairo local authorities had yet to carry out the order.
Ipsos, a global market research firm headquartered in France, conducts audience research for Egyptian television networks. Ipsos officials in France and Egypt were not immediately available for comment.***


Cerrar la empresa que se dedica a analizar las audiencias de la televisión egipcia es otra de esas maniobras arriesgadas que implican que lo que sale en esos informes no le gustan demasiado a quienes las encargan. Pero es más fácil echar inspectores en las oficinas de los que estudian las audiencias que tratar de mejorar las opiniones de esas mismas audiencias. El gobierno egipcio no solo cierra medios (más de cien) sino también a los que estudian los medios cuando no les gusta lo que sale.
La noticia nos la trae así The New York Times:

"As of June 20, 2017, Ipsos Egypt for Consulting Services is to be shut down completely for not carrying out a natural disasters assessment and not making a contingency plan to protect the building and employees in case of a disaster," stated the decree.
Ipsos, a global market research firm headquartered in France, conducts audience research on Egyptian television networks and provides the results to advertisers.
Egypt's Interior Ministry last year warned citizens against taking part in surveys conducted by foreign media organisations, saying it was a threat to national security.
An Ipsos official in Egypt who spoke on condition of anonymity confirmed the closure order on Sunday but said the company would not comment publicly on the matter.
"What I can tell you is we have no work safety violations whatsoever, these are all false claims," he told Reuters.
Ipsos officials in France were not immediately available for comment.****


El ridículo es absoluto. No solo los medios del mundo mienten, no solo mienten los más de cien medios cerrados, sino que también mienten los que realizan las encuestas sobre lo que queda y su baja credibilidad.
La prohibición de hablar con encuestadores que puedan sacar conclusiones más allá de las oficiales es uno de esos bochornos que Egipto acumula y que le siguen hundiendo en el autoritarismo. Los aviones se caen solos, se apuñala sin motivo..., pero las encuestas son peligrosas conspiraciones que afectan a la seguridad nacional. Pero dudamos que Ipsos no tenga la autorización para realizarlas ya que realiza los estudios de audiencia de las televisiones.
El hecho revela el poco deseo de ver la realidad, la negación de lo existente, la comodidad de la burbuja. Señala el diario norteamericano:

The company had been criticised by pro-government talk show hosts and state-aligned newspapers, which accuse it of sympathising with the outlawed Muslim Brotherhood, links to foreign intelligence agencies, labour law violations and tax evasion, all of which it denies.
The media organisations say Ipsos misrepresents their ratings, showing them to be lower for political reasons, which the company denies. In parliament last month, MPs in the pro-government majority coalition called Ipsos reports biased.****

Como puede apreciarse, es un ejemplo más de lo visto una y otra vez. El gobierno egipcio es perfecto; lo son sus estrategias. Lo mismo ocurre con los medios oficiales y pro gubernamentales. Todos han aprendido la excusa perfecta: todo lo que no sale bien no es por ignorancia o ineptitud; es pura conspiración.
No teniendo bastante con la represión en casa, el gobierno egipcio extiende al mundo la conspiración. Es más fácil echarles la culpa a otros. Y los acólitos han aprendido el método. Si sus programas no logran convencer a nadie es porque las cifras se modifican, se alteran para hacerles parecer ineficaces en las loas del régimen.


Desde el poder se hace el mismo razonamiento: los medios fallan en transmitir la verdad y el éxito del régimen. Si lo hicieran bien, todo el mundo lo vería con claridad. Los medios, que se ven entre la espada y la pared, no tienen más remedio que buscar un responsable exterior. Ellos lo hacen bien, pero los que estudian las audiencias son partidarios de la Hermandad, como buenos occidentales. La empresa no tiene ganas de jugarse su prestigio internacional atendiendo las demandas de los medios egipcios que ven caer sus audiencias. En vez de preguntarse por qué caen las audiencias, el régimen —una vez más— mata al mensajero.
El 9 de julio, Ahram Online sacaba una noticia: el aumento del turismo alemán. Ahora, tras la muerte de dos de ellas, los titulares del mismo medio se congratulan de que nadie haya cancelado su estancia. Eso es lo importante.
No es fácil encontrar un régimen más alejado de la propia realidad. 

9 de julio 2017

* "No reports of tourists cancelling visits to Egypt after Hurghada knife attack: Tourism minister" Ahram Online 16/07/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/273677/Egypt/Politics-/No-reports-of-tourists-cancelling-visits-to-Egypt-.aspx
** "Knifeman arrested after injuring church guard in Alexandria" Egypt Independent 16/07/2017 http://www.egyptindependent.com/knifeman-arrested-after-injuring-church-guard-alexandria/
*** "Egypt orders closure of Ipsos Cairo office: Manpower ministry" Ahram Online 16/07/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/3/12/273718/Business/Economy/Egypt-orders-closure-of-Ipsos-Cairo-office-Manpowe.aspx

**** "Cairo Orders Closure of Research Firm Ipsos's Office in Egypt" The New York Times 16/07/2017 https://www.nytimes.com/reuters/2017/07/16/business/16reuters-ipsos-egypt.html




domingo, 16 de julio de 2017

Ocurrió

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El 7 de julio, la revista Muftah, dedicada al análisis sobre Oriente Medio desde perspectivas diferentes a los medios tradicionales más centrados en los acontecimientos, publicó un breve artículo de Matthew DeMaio, con el título "Arab Autocrats & Their Foreign Sponsors Are Pretending the Arab Spring Never Happened".
El artículo, pese a su brevedad, merece análisis desde distintas perspectivas:

July 3, 2017 marks the fourth anniversary of the coup that brought down Egypt’s first democratically elected president, Mohammad Morsi, and brought then-General Abdel Fattah el-Sisi to power. Since the coup, President Sisi has been at the forefront of efforts to return the Middle East to the pre-Arab Spring status quo. But, rather than learning lessons from these revolts, the world is acting like they never took place.
The resurgence of Arab autocrats, and the willingness of foreign countries to back these dictatorial strongmen, is an example of attempts to turn the clock back on the Arab world. In addition to Sisi, who enjoys the support of U.S. President Donald Trump, and Syrian President Bashar al-Assad, who is backed by Iran and Russia, other autocrats in the pre-Arab Spring mold are emerging.*

Tras repasar brevemente la situación de algunos países que le sirven de ejemplo de cómo las demandas económicas no han sido satisfechas dejando a los pueblos en la misma situación de miseria pero bajo un mayor control, DeMaio concluye con un párrafo con el que trata de anticipar el futuro:

These attempts to erase the Arab Spring will inevitably fail. The people of the Arab world, who came out in the millions to protest a status quo that is being reinforced now, will not let this regression go unchallenged.*


Conforme va pasando el tiempo, la "Primavera árabe" va acumulando exámenes de conciencia periódicos en los que trata de comprenderse cuáles fueron los fallos que llevaron a su fracaso final, entendiendo por esto el desarrollo de las condiciones para la convivencia de los pueblos.
No hay democracia sin convivencia; no hay democracia son igualdad. Los dos aspectos implican ir más allá de las elecciones, que son un aspecto importante pero que son poco sin las actitudes de respeto.
Matthew DeMaio comienza su artículo hablando de Mohamed Morsi y añadiendo la coletilla habitual del "primer presidente elegido democráticamente en Egipto". Morsi es un ejemplo de poca "vocación" democrática. En gran parte, la responsabilidad del fracaso en Egipto se le debe a él. Por muchas maquinaciones que hubiera, Morsi se mostró autoritario y así se comportaron muchos de sus seguidores porque no entendían la democracia como convivencia sino como forma de acceso al poder. El Islam Político no tiene vocación democrática. Solo usa las estrategias adecuadas para conseguir su objetivo final, que no es otro que el estado confesional y la eliminación de cualquiera que sea contrario.


El ejemplo más claro lo tenemos en Recep Tayyip Erdogan, el máximo valedor de los islamistas. Ha ido eliminando los obstáculos hasta tener la fuerza necesaria como para convertir la democracia turca en una farsa. El problema, como siempre, es que mientras los demás tienen "ideología", ellos siguen los mandatos de Dios. Desde esta asimetría, es imposible mantener una democracia armónica, basada en el respeto y la convivencia. Todo un coro de eruditos les dirá que acercarse al infiel, al ateo o al apóstata es ofender a Dios. Ellos, como otros grupos, tienen su propia Filosofía de la Historia, con un triunfo final del que no se puede dudar porque es una promesa de Dios.
Lo que asustó e indignó a los egipcios no es tanto lo que hizo Morsi o sus promesas incumplidas, sino lo que vieron en la calles, en los ministerios, en las empresas, en las escuelas... Vieron las actitudes desafiantes de los que habían ganado y recibieron las explicaciones de cómo iba a cambiar su vida acorde a las nuevas reglas. Eso afectaba desde los ataques a las iglesias a la imposición de la voluntad de un político durante un vuelo de EgyptAir decidiendo qué película podían ver o no los pasajeros.
The New York Times publicó ayer un artículo también dedicado a la Hermandad Musulmana y a su "triste" estado. Con el título "Decimated Muslim Brotherhood Still Inspires Fear. Its Members Wonder Why", el artículo intenta responder a la preocupación despertada de nuevo con la cuestión de Qatar, en el centro del cual está la Hermandad.
Tras escuchar lamentarse a un "hermano" egipcio exiliado en Turquía, expresando su estado poco activo y de ninguna capacidad operativa, el artículo señala:

To its enemies, the Brotherhood is a terrorist group that seeks to unravel the established Arab order, and not just in Egypt, where the group was founded in 1928, but in countries like Saudi Arabia and the Emirates, where the group has inspired similar movements.
Yet, members like Mr. Shalash, many of whom are either in jail in Egypt or in exile in countries like Turkey, say the group is not only democratic, but decimated and divided. They say it has little ability to exert control over even its own members, let alone the governments of the Middle East.
“Us sitting here,” said Mr. Shalash, in reference to the exiled Muslim Brotherhood leadership in Turkey, “we can’t really do anything.”
This sense of helplessness is nevertheless new. In 2011, the Brotherhood or its offshoots seemed to be the coming force in regional politics, having a hand in most of the uprisings that challenged the old order in several Middle Eastern countries.**


La capacidad de queja de la Hermandad es siempre infinita. Ellos son "demócratas" convencidos, dicen siempre, "inofensivos". Pero la realidad suele ser otra. Cuando eran fuertes en Egipto, no dieron ejemplo de democracia interna. La sumisión al Líder Supremo era absoluta bajo pena de expulsión. Los enfrentamientos con los jóvenes del grupo fueron brutales y los que mantenían una actitud discrepante fueron expulsados. Crearon un partido y exigieron la obediencia absoluta a los miembros, negándoles la posibilidad de votar otras opciones, teniendo que aceptar lo que la cabeza del grupo imponía y trasladaba al partido. ¿Democracia?, ninguna.
Como grupo internacional, los Hermanos hacen lo que más temen los países autocráticos: interferir creándoles conflictos populares. La llamada islamización desde abajo va creando las bases de las revueltas bajo la obediencia. Van presionando a través de agrupaciones sociales, con las que se van haciendo poco a poco. Sindicatos, grupos profesionales, universidades, etc. son copados por los miembros de la Hermandad. Pronto empieza la presión con los que no son partícipes de su ideología, a los que van marginando. Son maestros en la manipulación social y siempre están allí donde pueden influir, ya sea como profesores, médicos o abogados. Todo parece en paz, pero ellos avanzan. En Egipto, Sadat les abrió de nuevo la puerta y en la primera ocasión se hicieron con el poder. Los resultados se vieron en menos de un año al frente del gobierno.


El destino trágico del mundo árabe es que no hay fuerza con poder suficiente como para que prospere una democracia real, siempre se debaten entre forma de autoritarismo. Y lo peor es que muchos ya se han acostumbrado a esta elección del mal menor.
Señalan en The New York Times:

 “The Brotherhood provides a different kind of religious legitimacy,” said Shadi Hamid, author of “Islamic Exceptionalism,” an exploration of political Islam in the 21st century. “It will remain the only long-term threat of importance to Saudi Arabia and the United Arab Emirates.”
In the short term, however, the Brotherhood poses few practical problems for its enemies. While some of the groups it has inspired, including Ennahda and Hamas in Gaza, retain positions of prominence, the original Egyptian group has been crushed.**

De alguna forma, el artículo sobre el borrado de la Primavera Árabe en Muftah y el publicado ayer en The New York Times se conectan en la idea de que la revolución fue un "movimiento islamista". Y esto es muy discutible, por no decir otra cosa.
Las reticencias de los Hermanos a participar en la sublevación en Tahrir, en Egipto, es porque preferían que Mubarak siguiera a que triunfara un movimiento revolucionario, democrático y laico (o al menos que no hiciera de la religión un partido).
La mejor prueba que se puede aportar es la participación de las mujeres, algo que molestó a los militares (los exámenes médicos de virginidad) y a los islamistas que no veían qué pintaban las mujeres allí.


Hay que reivindicar, pese a lo ocurrido después, lo que ocurrió en 18 días en los que el pueblo egipcio —de otros países— salió a la calle a pedir "pan, justicia social, libertad". La libertad que pedían era irrenunciable; estaba allí y no puede ser ignorada.
La revolución existió. Ha sido manipulada, robada y ahora quieren tacharla de la Historia. No la querían ni los militares ni los reyes ni los emires, pero tampoco los islamistas, porque temían perder la influencia lograda en las bases sociales. Su sentido de la Historia es que prefieren que se hunda un país antes que perder el control. Siempre estarán agazapados, esperando la mejor ocasión.


* "Arab Autocrats & Their Foreign Sponsors Are Pretending the Arab Spring Never Happened" Mufath 7/07/2017 https://muftah.org/arab-autocrats-pretending-arab-spring-never-happened/#.WWtStIjyjnZ

** "Decimated Muslim Brotherhood Still Inspires Fear. Its Members Wonder Why" The New York Times 15/07/2017 https://www.nytimes.com/2017/07/15/world/europe/muslim-brotherhood-qatar-egypt-turkey-saudi-arabia.html